Perspectiva ciudadana y su conflicto en los pueblos latinoamericanos: Un análisis desde el ser costarricense

La lejanía entre las palabras de los hechos. Esta ha sido la encrucijada que hace diferentes a las personas entre sí; las aleja y las determina. En distintos periodos de la humanidad, sobresalen innumerables situaciones conflictivas por causa de la falta de un diálogo establecido que entrelace acuerdos. Estamos acostumbrados a imponer nuestra voluntad por sobre las demás, tal vez porque aveces se ha de suponer, es la forma más sencilla de resolver las cosas.

¿Será que hoy en día, la humanidad ha avanzado hacia una mejor convivencia? Es posible que sí con respecto a otros periodos de la historia, aunque no se han resuelto del todo errores que se dieron en el pasado y que llevan a la propia destrucción. No se ha reconocido una característica de la realidad como tal: el contrario. La contrariedad nace del hecho que se afirma como tal, es la dialéctica en el espacio tiempo, en dónde el cúmulo histórico que cargan  las relaciones sociales configura la manera en que se toman las decisiones, cosa que sugiere el riego en que se incluye el olvidar los orígenes y los procesos de constitución de los pueblos, es una amenaza a los modelos de sociedad que se institucionalizaron y que rigen lo que supuestamente debemos ser hoy, como latinoamericanos.

El imaginario como tal no es el mismo, más aún cuando se es consciente de los grandes efectos que tiene la sociedad de consumo en la cultura. Es ahí en dónde se vuelven estratégicos los proyectos educativos que buscan la constitución de nuevas personas. La crisis institucional conlleva a valorar si en la práctica, ya es hora de cambiar aquellos instrumentos que no sirven o diseñar algunos otros que se aproximen al actual paradigma.

No somos mejores que otros animales o especies, a pesar de que hemos sido dotados de un órgano complejo y abstracto de pensamiento, los hechos cotidianos manifiestan que muchas veces rige el instinto ante la razón, es una sensación de ser superior al otro. Este mundo que cada vez más parece una arena en la que la violencia es el camino de la sobre vivencia, lo cual pone en riesgo constante a los sistemas de valores que conocemos y hemos aprehendido.